
Estoy convencido que ésa es la clave para una sociedad más justa: tener un futuro y no un destino.
Trabajamos, día a día, lo más íntimo del tramado social en el corazón, en la voluntad, en el deseo de una sola persona para asumirse en una vida propia y no de las circunstancias, una vida que se confronte consigo misma y con la de otros, cotidianamente, porque en lo cotidiano está la capacidad y la potencia entera de nuestras vidas.
Trabajamos, día a día, lo más íntimo del tramado social en el corazón, en la voluntad, en el deseo de una sola persona para asumirse en una vida propia y no de las circunstancias, una vida que se confronte consigo misma y con la de otros, cotidianamente, porque en lo cotidiano está la capacidad y la potencia entera de nuestras vidas.

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